Opinión
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Resucitó Pruyas para criticar al gobierno
jueves.15.jul.2010
El presidente del Partido Justicialista de Corrientes Rubén Pruyas, principal socio del gobierno más corrupto de la historia provincial, desaprensivo oportunista que fue convencional constituyente para luego distanciarse del gobierno cuando se les escapaba la reelección, salió ahora desde el nicho nacional conseguido a criticar a un gobierno que debe “reparar todo el daño causado por cuatro años de desidia, ausencia e incapacidad”.
(Por Ernesto Blugerman) Pruyas, oculto tras un cargo nacional conseguido luego de perder desastrosamente contra su anterior socio en las elecciones a gobernador de 2009, pretende ahora “blandir una espada de olvido” y proclamarse como adalid de un gobierno que le está haciendo daño inmisericorde al pueblo de Corrientes.
El justicialista, aquel senador trucho de los años en que le arrebató al liberal Carlos Tomasella ese cargo, socio y cómplice, por acción y omisión de los desastres ocasionados a la provincia por el gobierno de “Arturo y los 40 ladrones”, pretende mostrar “contradicciones en el discurso del Ricardo Colombi, acerca de un teléfono cortado de Nación, por 40 millones de pesos en doce meses que vendrían para infraestructura educativa.
Claro que no dice que “esa casi limosna nacional”, en nada se compara con la firma del convenio por el desendeudamiento provincial, al que Corrientes ve cada vez más lejos, no siquiera se compara con los 110 millones de pesos que el ANSES le debe al IPS y que él mismo en su interna partidaria en el 2008, se comprometió a traer a la provincia “porque era lo que correspondía”.
Viejo vendedor de espejitos de colores, perdedor de internas y generales, cobijado por el poder de turno, aparece luego de un “corto letargo” a criticar en vez de construir, mostrando una faceta más de lo que el peronismo es hoy en la provincia. Un “diminuto poder político con un hambre insaciable de poder, que pretende generar un esquema destituyente, desoyendo la voluntad popular que le es esquiva”.
Rubén Pruyas debería por lo menos, tener el respeto necesario hacia los que lo votaron y guardarse en cuarteles de invierno o por lo menos, esconderse en aquel rincón que el kirchnerismo encontró para él en Buenos Aires, como premio por la magra actuación electoral del 2009.