FE ACTIVA (*)
Cómo siempre el pueblo paga las consecuencias
martes.27.jul.2010
Para empezar por el principio habría que decir, que en todos los tiempos la casta sacerdotal ha estado en contra del Espíritu profético. Desde los profetas del Antiguo Testamento, pasando por muchas personas iluminadas de los últimos 2000 años, todos siempre han sido víctimas de burlas y escarnios e incluso muchos de ellos llevados a la muerte, a pesar de que traían la ayuda y la conducción.
Sin ir más lejos Jesús de Nazaret, el mayor profeta de todos los tiempos, fue crucificado. Hoy no es diferente, desde hace 33 años una vez más se hace burla y escarnio al Espíritu profético y a Gabriele, la profeta para nuestro tiempo, se la crucifica de nuevo moralmente.
Si la casta sacerdotal hubiese escuchado las palabras de advertencia de Dios dadas a través de ella, la situación de la Tierra sería hoy muy diferente: El cambio climático no habría adquirido estas dimensiones catastróficas, se hubiese paliado el hambre en el mundo, la diferencia entre ricos y pobres no seria tan abismal, se distribuirían con justicia los bienes de la Tierra y se hubiese anulado el enorme gasto armamentístico.
Pero los poderosos y la casta sacerdotal están en un mismo barco. Si los sacerdotes hubiesen enseñado a la humanidad los Mandamientos de Dios, si ellos mismos lo hubiesen practicado y cumplido, nos habrían precedido con su ejemplo. Y si hubiesen tenido en cuenta las reglas para la vida del Sermón de la Montaña, se habrían convertido en un ejemplo para el pueblo, trayendo una convivencia pacífica y reconciliadora.
Todas las actuaciones no legitimas, a la luz de la Ley Divina, realizadas por los poderosos y la casta sacerdotal durante siglos, quienes no tomaron en serio los Diez Mandamientos ni El Sermón de la Montaña, descalificándolo y considerándolo como una utopía, son las que han llevado a la actual situación mundial.
Y ahora, ante las consecuencias del egoísmo humano ¿quienes sufren los pecados de los poderosos y la casta sacerdotal?, ellos mismos no; la carga la tienen que soportar los hombres del pueblo y la Madre Tierra con sus animales y plantas.
La realidad es que desde hace más de 2000 años la ayuda ha estado a nuestro alcance. Siendo hoy fácil reconocer que la fe por sí sola no es suficiente, de lo contrario la situación mundial sería otra. Tal como indicó Jesús de Nazaret, el gran maestro del pacifismo, la clave siempre estuvo en la fe activa.
(*) Recibido por Corrientes al Día de Maximiliano Corradi. DNI 27090991 ivanmeden@yahoo.es - www.vida-universal.org
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